Te despiertas, con la luz amarilla entrando tímidamente por los orificios de la puerta vieja y algo carbonizada del cuarto, con las ganas de salir a buscar chamba, pero ves que en ese gastado monedero que te resistes a cambiar -porque te lo regalo alguien super especial...si, si, ella- no hay ni un maldito sol, sólo esa moneda niquelada que la cajera de Wong -cuando podías comprar ahi- te dio como parte de vuelto, de... ¡5 céntimos! Entonces te levantas, ves alrededor las construcciones de las casas aledañas que han tapado por completo tu visión de la calle, el bullicioso correr de las más de 10 lineas de transporte que pasan por tu jato... Entonces recuerdas que hace poco estuviste en un edificio de 20 pisos en la zona céntrica de la ciudad y comparas ese recuerdo con tu actual ubicación: edificios, torres por todas partes... Por un breve segundo, te sientes "más", sonries patéticamente y te vas a bañar, con agua fria por supuesto, aunque haya terma, porque el agua tibia es para los maricas, o solo para el invierno, je!
Tu vieja te ha preparado el desayuno, ya no compra chabatas sino ese minúsculo pan integral del vegetariano de al lado que más parece curandero, y de paso te pone en la mesa uno de sus infames extractos, para luego servirte un jugo de plátano o papaya -esperas que no se haya equivocado como aquella vez que en vez de algarrobina le puso siyau- y tal vez un poco de "calentao" (NdT.: Dicese del plato tradicional peruano sólo servido en los desayunos, producto de calentar restos del almuerzo o cena del día anterior.). Tu viejo te cuenta o te habla de cosas que ayer te dijo, producto de su leve amnesia o tal vez vesitigios del Alzehimer que padecerá...
Te pones el terno que compraste de ocasión y para ocasión de un matrimonio, y que ahora usas indistintamente, esta vez para una posible entrevista que te dé la opción de empezar a dejar de ser independiente. Si pues, a veces no rinde como esperas, pero cuando si, lo pasas en grande, almuerzas en Brujas de Cachiche -con miedo por la cuenta, claro- o vas a los Copas marinándote con martinis, chilcanos o simplemente litros de cerveza. Pero bueno, sales bien tiza de tu casa, con corbata, agenda y algunos sobres manilas, que como los ataúdes ya sabemos que contienen... y alzas la mano, donde el índice se arquea ligeramente hacia arriba, y paras tu combi o "custer".
¡Calor de mierda! Felizmente te llevan al salón de conferencias con aire condicionado, donde llenas un formulario. Te hacen esperar y algunos son choteados: "No lo van a poder entrevistar hoy", los florea el botones del hotel. Luego de 40 minutos, el mismo lleva-maletas se te acerca y te dice que te esperan en el bar para la entrevista... Luego de algunas preguntas: "Te llamaremos", te dicen...
Mientras sigues en busca de dependencia, sigues pensando en aquella entrevista, en que te falto decir, sigues esperando la llamada... sigues como independiente misio.
Tu vieja te ha preparado el desayuno, ya no compra chabatas sino ese minúsculo pan integral del vegetariano de al lado que más parece curandero, y de paso te pone en la mesa uno de sus infames extractos, para luego servirte un jugo de plátano o papaya -esperas que no se haya equivocado como aquella vez que en vez de algarrobina le puso siyau- y tal vez un poco de "calentao" (NdT.: Dicese del plato tradicional peruano sólo servido en los desayunos, producto de calentar restos del almuerzo o cena del día anterior.). Tu viejo te cuenta o te habla de cosas que ayer te dijo, producto de su leve amnesia o tal vez vesitigios del Alzehimer que padecerá...
Te pones el terno que compraste de ocasión y para ocasión de un matrimonio, y que ahora usas indistintamente, esta vez para una posible entrevista que te dé la opción de empezar a dejar de ser independiente. Si pues, a veces no rinde como esperas, pero cuando si, lo pasas en grande, almuerzas en Brujas de Cachiche -con miedo por la cuenta, claro- o vas a los Copas marinándote con martinis, chilcanos o simplemente litros de cerveza. Pero bueno, sales bien tiza de tu casa, con corbata, agenda y algunos sobres manilas, que como los ataúdes ya sabemos que contienen... y alzas la mano, donde el índice se arquea ligeramente hacia arriba, y paras tu combi o "custer".
¡Calor de mierda! Felizmente te llevan al salón de conferencias con aire condicionado, donde llenas un formulario. Te hacen esperar y algunos son choteados: "No lo van a poder entrevistar hoy", los florea el botones del hotel. Luego de 40 minutos, el mismo lleva-maletas se te acerca y te dice que te esperan en el bar para la entrevista... Luego de algunas preguntas: "Te llamaremos", te dicen...
Mientras sigues en busca de dependencia, sigues pensando en aquella entrevista, en que te falto decir, sigues esperando la llamada... sigues como independiente misio.


1 comentario:
Mar de Copas (el rey de corazones) :
tienes toda la razon cumpa, pero esa es la aventura de la independenci, si no, no seria emocionante,y esto es demasiado trillado, si no se sufre no se goza, XD (mejro seria no sufrirla) pero bueo, pa delante nomas, pero siempre hay para unas chelas o unos chilcanos viendo a los copas en la noche u otro "centro cultural" q los quiera presentar, o tambien unos tragos y un almuerzo en pachacamac, ese es el relax del futuro independiente...si los brothers se tocan una mas...si quedo mas cerveza...
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