Come back with me

martes, 1 de diciembre de 2009

Connor

Tomado de Pagina12.radar:

Desde el principio, hubo algo de miedo en mi relación con Conor. Después de todo, era un padre part-time. Los chicos pueden ser muy despreciativos y crueles sin intención, y yo me tomaba sus palabras de un modo personal. Sin embargo, a medida que conseguía mantenerme sobrio, me sentía más y más cómodo con la idea de verlo. Así estaba en marzo de 1991, cuando arreglé para verlo en Nueva York, donde Lori y su nuevo novio, Silvio, planeaban comprar un departamento. En la noche del 19, pasé a buscarlo por el departamento de la calle 57 Este para llevarlo al circo en Long Island. Era la primera vez que salíamos juntos los dos solos, sin un acompañante, y yo estaba nervioso y excitado. Fue una gran salida. El no paró de hablar en toda la noche y estaba feliz de ver a los elefantes. Me di cuenta por primera vez de lo que significaba tener un hijo y ser padre. Me acuerdo de estar diciéndole a Lori, cuando volvimos, que desde ese momento los días que me correspondiera tenerlo, quería cuidarlo sin ayuda de nadie.

A la mañana siguiente me levanté temprano para pasarlos a buscar a Conor y a Lori y llevarlos al zoológico, y después a almorzar a Bice, mi restaurante italiano favorito. A eso de las 11 de la mañana sonó el teléfono. Era Lori. Estaba histérica, gritando que Conor estaba muerto. Pensé: esto es ridículo. ¿Cómo puede estar muerto? Le hice la más tonta de las preguntas: “¿Estás segura?”. Entonces me dijo que se había caído por la ventana. Estaba desencajada. Le dije: “Voy para allá”.

Me acuerdo de ir caminando por Park Avenue, tratando de convencerme de que estaba todo bien... como si alguien pudiera cometer un error acerca de algo así. Cuando estaba cerca del edificio, vi a la policía y a las ambulancias en la calle y seguí de largo, sin el coraje para entrar. Finalmente me metí en el edificio, y la policía me hizo algunas preguntas. Tomé el ascensor hasta el departamento, que estaba en el piso 53. Lori estaba fuera de sí y hablando como una loca. A esa altura yo estaba calmo y desapegado. Me había encerrado en mí mismo y me convertí en una de esas personas que se hacen cargo de los demás. Hablando con la policía, supe lo que había pasado sin necesidad de entrar en el cuarto. El living tenía ventanales del piso al techo y podrían haber estado abiertas durante la limpieza. No había rejas porque el edificio era un condominio y escapaba a las regulaciones normales. Esa mañana, el portero había estado limpiando las ventanas y las había dejado abiertas. Conor estaba jugando a las escondidas con su niñera, y mientras Lori se distrajo cuando el portero la advirtió sobre el peligro, él entró corriendo al cuarto y siguió de largo por la ventana. Cayó 49 pisos antes de aterrizar sobre el techo del edificio vecino de cuatro pisos. Lori no estaba en condiciones de ir a la morgue, así que lo tuve que identificar solo. Cualquiera haya sido el daño físico que sufrió en la caída, para cuando le habían devuelto a su cuerpo cierta normalidad, recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: éste no es mi hijo. Se parece un poco, pero él se fue. Lo fui a ver de nuevo a la funeraria para despedirme y pedirle perdón por no haber sido un mejor padre. Días después, acompañados por amigos y parientes, Lori y yo viajamos a Inglaterra con el ataúd.

El funeral de Conor tuvo lugar en la iglesia de Santa María Magdalena, en Ripley, donde yo crecí, en un frío y desolado día de marzo, poco antes de mi cumpleaños 46. Estaban todos mis viejos amigos, fue un servicio hermoso, pero yo estaba mudo. Miraba el ataúd y no podía hablar. Lo enterramos en una parcela justo al lado de la pared de la iglesia, y cuando el ataúd bajaba su abuela italiana se puso histérica y trató de arrojarse a la tumba. Recuerdo que me impactó, porque no soy dado a expresar emociones. No hago duelos de esa manera. Cuando salimos del cementerio, nos encontramos ante un muro de periodistas y fotógrafos. Eran cerca de 50. Lo curioso es que, mientras muchos de los presentes consideraron eso una falta de respeto, no afectó mi dolor de ninguna manera. No me importaba. Sólo quería que terminara.

Después del funeral, cuando la familia de Lori ya se había ido y el pueblo estaba tranquilo y yo, solo con mis pensamientos, encontré una carta que Conor me había escrito desde Milán diciéndome lo mucho que me extrañaba y que quería verme pronto en Nueva York. Había escrito: “Te amo”. Desgarrador como era, lo vi como algo positivo. Tenía miles de cartas de condolencia para leer, escritas desde todas partes del mundo por amigos, extraños y personas como el Príncipe Carlos y los Kennedy. Estaba asombrado. Una de las primeras que abrí era la de Keith Richards. Sólo decía: “Si hay algo que pueda hacer, sólo decime”. Siempre le estaré agradecido. No voy a negar que a veces perdí la fe, y lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión de mis amigos y compañeros en Alcohólicos Anónimos. Iba a las reuniones y la gente me rodeaba, me daba compañía, me compraba café y me dejaba hablar de lo que había pasado. Incluso más de una vez me pidieron que fuera el coordinador.

Después de una de esas reuniones, se me acercó una mujer y me dijo: “Usted acaba de quitarme la última excusa que tenía para beber. Siempre me dije que si algo llegara a pasarle a alguno de mis hijos, entonces tendría la justificación para emborracharme. Usted me demostró que eso no es verdad”. De repente, me di cuenta de que quizá había encontrado la forma de convertir esta tragedia en algo positivo. Estaba en la posición de decir: “Si pude atravesar esto y mantenerme sobrio, cualquiera puede”. No había una mejor manera de honrar la memoria de mi hijo.

Estas líneas son un fragmento de Clapton: The Autobiography, la autobiografía que Eric Clapton editó este mes en el mundo de habla inglesa.

domingo, 21 de junio de 2009

"¿Antisemita yo?"


Es que a veces lo dudo. Muchas personas con las que he conversado y, más aún, discutido sobre guerras y eventos históricos relacionados con los descendientes de Jacob, me han hecho notar, entre otras cosas, mi pensamiento "neonazi" o mi "odio" a los hebreos.
Pero, caray, es que hay cosas que no se pueden negar y otras que no se pueden ocultar. Una de las principales cosas que detesto es que se siga victimizando a los judíos. La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, de las víctimas hubo pocas se que enterraron y muchas familias se desmembraron. Obvio que fue una herida muy grande que demorará en cicatrizar. aunque es parte del pasado, y en el pasado debe quedar. Pero eso es imposible al tener a tanta gente en el pais del norte (U.S.A.) que hace lo imposible por victimizar al pueblo judío, cuando el día de hoy, Israel es considerado como el país más avanzado del sudoeste de Asia en el desarrollo económico e industrial. A pesar de sus limitados recursos naturales, el desarrollo intensivo de la agricultura y la industria durante las últimas décadas convirtió a Israel prácticamente en autosuficiente en la producción de alimentos. Víctima, me pregunto?
No soy un "negacionista", como llaman a los que niegan al Holocausto. Es obvio que se mataron muchos judíos basados en la estúpida idea de supremacia aria hitleriana, pero no fueron las únicas víctimas raciales en la II Guerra. Entre tantos gitanos y eslavos asesinados podrían sobrepasar los 6 millones. Pero, si nos remitimos a la historia, años después del Exodo y la muerte de Moisés, Josué hijo de Nun cruzó el rio Jordán y lideró a las tropas hebreas, exterminando a los pobladores de lo que luego sería la Tierra Prometida, tomando Jericó, Hay, Siquem, Gabaon, Jerimot, Laquis, Eglon, Azeca y Maqueda, entre otras ciudades y reinos. Asesinaron a millones, entre hombres, mujeres y niños, en incluso a los animales, entre bueyes, ovejas, burros y otros animales. Como "anatema". ¿Holocausto? Obvio que mayor que el que perpretaron los nazis.
¿Como nos sentiríamos los peruanos si a Ecuador una corte internacional le devuelve tierras que Peru ganó en guerras? ¿Como se sentirían los chilenos si la ONU emite una resolución que los obligue a devolver Antofagasta a Bolivia? ¿Como se sentiría E.E.U.U. si es conmutado a devolver Texas a México? Supongo que como los palestinos cuando se les quitó sus tierras y se creó el estado de Israel. Fue el combustible perfecto para el odio entre semitas, odio que jamas morirá en esa región. Pero me pregunto: ¿fue justo quitar a unos para dar a otros? Los judíos habían perdido esas tierras tras la Diáspora, en medio de una guerra. Y esas tierras ya habian sido ocupadas. La lástima por el Holocausto y la poca comprensión occidental hacia el mundo árabe ayudaron a tomar la fatal decisión de 1947.
El apoyo yanqui y de otros miembros de la OTAN a Israel, durante las guerras que enfrentó a países árabes desde el año 1956, fue determinante para las victorias conseguidas y las anexiones de territorios. Ocupó el Líbano donde uno de sus líderes, Ariel Sharom, llevó a cabo una de las matanzas más tristemente célebres de los últimos años.


Desde el 2005 somos testigos de la barbarie judaica en Gaza y Cisjordania. Es cierto que los ataques son de ambos bandos, es cierto que Hezbola lanza misiles a Israel desde áreas civiles, pero la gran diferencia entre las pérdidas materiales y víctimas de ambos involucrados es inmensa: las fotos de los niños lanzando piedras contra los blindados tanques israelíes dieron vuelta al mundo, causando estupor. Apenas se mencionó que usan fósforo blanco en sus bombardeos. Entonces, pregunto: "¿Pueden aún considerarse y ser considerados víctimas?"

Recuerdo que hacia el 2003, el gran Mikis Theodorakis, compositor de la música de la película "Zorba, el Griego", fue acusado de antisemita por decir: "los judíos, carentes de historia, arrogantes y agresivos, son la raíz del mal". Basta ya de considerarlos víctimas. No lo son. Pasaron a ser los victimarios, los verdaderos neonazis son ellos, y no yo.

jueves, 28 de mayo de 2009

En Lima


Recuerdo la primera vez que los escuché... A mi primo le pareció inconcebible que jamás lo había hecho, cogió su casette de versiones acústicas y me enganché desde el inicio. Un requiebro en la voz del cantante de turno me encandiló e hizo que suplicara por una copia de la cinta, y fuimos donde el fumón de la esquina, el moreno que se ponia legañas de perro en los ojos con la esperanza de ver a su padre muerto dos años atrás. Hizo la copia entre humos de marihuana, colillas y vestigios de chizitos, en ese entonces aun de Chippy. Se me hizo eterno el viaje desde Barrios Altos a mi casa, y en cuanto llegué, prendí el equipo Technics de papá y manipulando el ecualizador, las primeras notas de aquella canción envolvieron mi sala mientras subía el volúmen... "Slip inside the eye of your mind, don't you know you might find...". Asi se inició el romance entre ellos y yo.

Me dediqué unica y exclusivamente a gastar cada cobre que llegaba a mis bolsillos en casettes y discos compactos de todos ellos. En esos años se ponían de moda esos "Rock Alternativo 2000" cuando estábamos en el 98, año en que mi pasión por la música se distraería por el mundial de fútbol y mi seguimiento a la Francia de Zidande que destrozaría a Brasil, algo que dará para un futuro post. Creo que fue el primer grupo que hizo que me aprendiera sus letras. Además, fue una de las últimas mejores bandas, puesto que al pasar de los años la calidad musical de muchas eran discutibles. Me quedé con ellos, con The Cranberries, U2, y The Verve (cuando se disolvieron, segui a Richard Aschroft), decidiendo tácitamente mi predilección por grupos británicos. Axel Rose se habia mechado con Slash y Duff, y los Guns ya no existian, al menos no los verdaderos y únicos.

Entonces en la época de la academia salió su cuarto CD. Dos de sus miembros se fueron por irrefrenables adicciones a la cocaína, y con los reemplazos la mística que habían ganado se perdió un poco, al menos para mi. Además, mi gusto por un grupazo peruano habia empezado a surgir: Mar de Copas. Así que me alejé por un buen tiempo de su música, mientras accedía al tan largamente rechazado rock en español. De todas formas, siempre intentaba agregar en los discos que me quemaba algunas de sus canciones, entre las que sobresalían "Stand by me", "Do you konw what I mean?" o "Wathever". Sacaron los "Heathen Chemistry" y "Don't believe the truth" pero no les presté la atencion debida, supongo que por el poco tiempo que tenía encima con mis diversas experiencias laborales y los estudios en los que estaba inmerso. Ademas, luego del 2005, año de mi despegue, todo fue "Mar de Copas".

Pero este año, a mediados de marzo, cuando me enteré que tocarían en nuestro Estadio Nacional, desempolvé algunos discos viejos con hongos, y ni que decir de los enmohecidos casettes que ya no servían para nada. Ares de por medio, reviví esos años pasados acompñados con su música, con aquellas canciones que han marcado mi vida y de alguna forma definieron mis gustos melómanos.

Recuerdo ese 30 de abril. Estaba destrozado por no poder ir al concierto, pero de pronto un ángel me llevó cerca a la muchedumbre que esperaba ansiosa por ingresar y corear aquellos himnos, de los que algunos eran tocados ya pese a que mucha gente aun estabamos en la cola. Ingresar al estadio en medio del intro de "Morning glory"... fue glorioso: "All your dreams are made..." . El ángel me tomó la mano, y me llevó a unirme a esa masa de gente que como yo, empezo a cantar. El corazón a mil, las ganas de saltar y gritar a rabiar todo su set list, me importó un carajo que no tocaran "Stand by me" o "Live forever", porque "The importance of being idle" o "I'm outta time" lo compensaron. La parte más melancólica, alegre y que valió todo el concierto fue cuando Noel empuñó la guitarra y empezóo: "Slip inside the eye of your mind, don't you know you might find...". Para mi fue el momento crucial, y cada vez que recuerdo eso, me da una alegría inmensa haber estado ahi. Y cada vez que veo los tickets, regreso en el tiempo y me veo en medio del Nacional completamente lleno. Oasis en Lima. Un conciertazo.

Será un poco difícil devolverte ese gestazo, Lisette. Pero puedo empezar agradeciendo infinitamente el haberme llevado a ver a los Gallagher. Te amo!

martes, 19 de mayo de 2009

Al otro lado... bueno, casi


Eran cerca de la una de la mañana y el frio andino calaba en mis huesos con furia, atravezando la delgada casaca térmica -que llevé para resguardarme de las lluvias- y la chompa de verde lana de un supuesto origen español pero puesta a la reventa por una comunidad de curas italianos de mi barrio. Traté de acomodarme en el pequeño cajón de la tolva del camión, que sobresalía por encima del techo de la cabina, acurrucado entre el huancaíno y el ayudante del chofer, "abrigados" con la capota que resguardaba la carga de la lluvia. "Don't look back in anger" resonaba en mis oídos, y escuchar a Noel a través del disc-man tal vez era la única señal de que seguía conciente.

Habían pasado cerca de dos horas desde que el camión habia partido de Yerbateros, con los costales llenos de semillas de papa y ajo, tubos de PVC y diversos artículos de construcción y algunas javas de fresas y papayas. Encima de todo eso viajábamos el huancaíno y yo. Me hablaba de un tal Gabriel Milito, que entonces entonces jugaba en Argentina, de líos de pareja entre mi hermana y una de sus grandes amigas de la UNI, y otras estupideces que recién hoy recalo en lo que eran: estupideces. Pasamos Vitarte con algo de temor a retenciones policiales, con palos claveteados para rechazar a los potenciales ladrones de cargas en la Carretera Central; cruzamos Ñaña intentando ver las hermosas casas tipo La Matte de El Cuadro, añorando mi infancia. El camión iba a buena marcha, recorriendo las iluminadas calles de Chaclacayo y Chosica, dejamos atrás Matucana, San Mateo. Nosotros, hablando de todo un poco, pero yo sólo pensando en la gran aventura en la que me habia metido.

Llegando al control de Casapalca, el huancaíno compró una chata de ron Cartavio, cenamos un caldo de gallina sin presa con harto fideo y cancha serrana, y subimos otra vez al camión. Empezaba a correr aire gélido de las montañas y pedimos una frazada al chofer, que estaba acompañado por los dueños de las cargas ferreteras y fruteras. Cruzábamos las minas casapalquinas tumbados boca arriba mirando las estrellas y algunas fugaces, nos envolvimos en la frazada a medias y me quedé dormido.

Desperté mareado, en medio de cachetadas propinadas por el huancaíno quien se excusó: "Pense que te habías desmayado". Bueno, estaba mal, sentía mareos, naúseas y segun él estaba amarillo, morado y verde a la vez. Los que han viajado conmigo a las serranias peruanas saben que esa es la mutación cromática de mi piel al llegar a ciertas altitudes. Empecé a temblar y a desvariar, mi mente se puso en blanco y mis ojos no veían bien; la oscuridad de la carretera, rota por las luces de los buses y camiones, envolvía todo y eso me llenó de miedo. Bebí un poco del ron y me calentó, pero por poco tiempo, y no hizo más que provocar el vendaval vomitivo que derramé a lo largo de una curva cerrada, me levanté a gatas y en el camino metí las botas en las javas aplastando papayas y fresas; maldiciendo, me paré y entonces la vi: nieve, por todas partes, brillante y alba, surcada solo por la carretera, y esa cadena de luces que venían e iban. Y también las ánimas -¿o eran los muquis?- que cruzaban los campos albos y desaparecían a la luz de los transportes. No lo sabía entonces pero estabamos cruzando Ticlio.

Perdí el conocimiento. El camión cruzó La Oroya la horrible, y siguiendo ese tortuoso camino que se repetía curva tras curva, enfiló a Jauja. Durante todo ese camino, unas tres horas y media, el huancaíno se desesperaba, yo no reaccionaba y él estaba muerto del susto, pensando lo peor. Tiempo despues me confiaría que a veces despertaba, a veces murmuraba entre sueños, pero volvía a caer en la inconciencia. Yo sólo recuerdo el retumbar del camino, que entraba y salía de la oscuridad. Después, una luz blanca intensa, y luego nada.

Entonces amaneció. Eran casi las 5 de la mañana cuando desperté, vi praderas coloreadas de naranja, con ese brillo estupendo que le da el sol a todo ser vivo. Estaban descargando los materiales de ferretería, y el huancaíno, aún asustado me decía: "Casi te has muerto". Sentía una agria resequedad en mis labios, quise moverme pero mis piernas no respondían, y me levanté los bajos del pantalón: sobre mis piernas tenía una capa de escamas, pues el frio me habia quemado la piel. Pero estaba vivo. Me quedé tranquilo, mirando el sol y como terminaba de despuntarse e iluminaba las verdes montañas del fondo; prendí el disc-man, y sonaba "Whatever". Entonces me quedé dormido otra vez.

viernes, 3 de abril de 2009

Animarte

http://www.youtube.com/watch?v=skUJ-B6oVDQ

Cuando das lo mejor de ti, pero no resultas exitoso,
cuando consigues lo que quieres pero no lo que necesitas,
cuando te sientes tan cansado pero no logras dormir,
atorado en retroceder.

Y las lágrimas surcan tu rostro,
cuando pierdes algo que no puedes reemplazar,
cuando amas a alguien pero todo se va al carajo.
Podría ser peor?

Las luces te guiarán a casa,
emocionarán tus huesos,
y trataré de animarte

Alto arriba, o ahi abajo,
cuando amas tanto como para dejar ir,
pero si nunca tratas, nunca lo sabrás,
solo tu eres lo que importa.

Las luces te guiarán a casa,
emocionarán tus huesos
y trataré de animarte

Las lágrimas surcan tu rostro,
cuando pierdes algo que no puedes reemplazar

Las lagrimas surcan tu rostro, y yo...

Las lagrimas surcan tu rostro,
prometo que aprenderé de mis errores.

Las lagrimas surcan tu rostro, y yo...

Las luces te guiarán a casa,
emocionarán tus huesos
y trataré de animarte

Son 11 y 33pm, 3 de abril... Tantas cosas en la cabeza, pero cada vez me aseguro de una. Y es un alivio.

lunes, 23 de marzo de 2009

El higo


Don Vicenzo le había dejado un espacio al río para armar su huerta, consciente de que en epocas de lluvias se salía del cauce y arrasaba con lo que encontraba a su paso. Plantó maíz, rosas, claveles y madreselvas en un jardín donde el verde refulgía por doquier, y los cartuchos, rectos, enhiestos, albos, prometían una imagen nocturna espectacular. Los árboles nimbaban el caminito a la cocina, mientras las piedras circundantes encajaban en caprichosa unión intercalando colores. Con obstinación, Don Vicenzo se había negado a plantar en su huerta un árbol de higo que le habían obsequiado, y lo colocó en un apartado del terreno, allá donde las ánimas se reunían a cuchichear en las noches, en medio del aullido de los zorros. Pero luego del último invierno, en medio de la crecida, el río arrancó el higo de raíz y se atoró en la acequia. Cipriano, hijo mayor del Don, lo rescató de las aguas y lo plantó en la huerta, muy cerca a los cartuchos.

Era una noche de luna llena, y los niños, inquietos en medio del calor, salieron a jugar al jardín. la luz lunar entraba a raudales a través del follaje, y cayendo directamente sobre los cartuchos, les confería un brillo espléndido: parecían teas recién encendidas, mientras el vaivén del viento andino los sacudía levemente. Atrás, la higuerilla, envuelta en una rara bruma que no dejaba ver su tallo, se mantenía firme. De pronto, de esa bruma, escapó un "bulto" que empezó a andar sin pies, flotando en el aire, girando alrededor del arbolito. Lázaro ahogó un grito al ver el fenómeno y jalando a Asito a su lado, llamó a los demás en susurros: "¡Julia, Juan, vengan!"


Los niños, agrupados e intrigados por el sigilo mostrado por su primo, se agacharon junto a la verja que separaba la huerta del jardín. Atentos a la higuera, seguían con ojos estupefactos los movimientos de la "sombra". Asito alcanzó a ver un blanco cordón alrededor de la "cintura", si es que aquello tenía cintura. Arrastrándose entre los arbustos, fue a despertar a su hermano Samuel. "¡Hermanito, ven! ¡Hay algo en la huerta del taita!" Armado con su honda, Samuel dejó su catre y se acercó lentamente a la reja, apuntó al bulto pero antes de disparar, Asito lo detuvo. "Será un alma en pena, ¡déjalo! Quizás y traiga daño...". Samuel replicó:"Es el duende del higo". La sombra seguía girando alrededor del higo, y parecía no advertir la presencia infantil que, entre murmullos, no decidía si encararla o seguir observándola, viendo que hacía. Se escuchaba un jadeo leve, un cuchicheo de voces de un tiempo perdido, un arrastrar de hierros eslabonados que erizaban sus cabellos... pero seguían ahi, como hechizados ante esa imagen que los cautivaba sin saber porque. Al graznido de una lechuza, la visión se elevó en el aire y asemejando una serpiente fue diluyéndose y sin previo aviso, se acercó a los niños que ya entrados en pánico, gritaron reventando sus pulmones y despertando a los mayores, sin percatarse en su terror que la imagen había terminado por esfumarse...


La anciana despertó, un poco agitada, santiguándose una y otra vez, cogiendo el rosario de su velador. Acarició el crucifijo, y en medio de los resuellos caracteristicos de su edad, se durmió otra vez.

viernes, 13 de marzo de 2009

El barrio



Pensar en Villa María es recordar la 3A, el Venegas, o la 14; es pensar en tierra y polvo, aquel finísimo polvo que lleva el viento desde la fábrica de Atocongo; es pensar en los anticuchos y la chanfaina de la señora Asunción, en los dulces de la señora Manuela o los helados donde el señor Payé, las borracheras donde Melchor y los deliciosos olores de las brasas de don Pollo...


Es renegar con el taxista que subió la tarifa porque la "Pista nueva" es una cagada; es saber que si llegas tarde a casa puede que te encuentres con una bronca entre pandillas de lanza-rocas; es saber que el sol abrasará con ímpetus endemoniados hasta tu sombra durante el verano , o que la lluvia creará lagunas de barro en los inviernos; es pensar en el desorden de los ambulantes y en los fumones de las esquinas en los que tal vez reconozcas a ex compañeros de colegio.


Es recordar el antiguo mercado cooperativo, ese donde tu amigo el Gordito escondía, en la zona pronto a construir, las revistas porno que le llegaban de España, ese mercado donde jugaste tu primera partida de trompos o volaste las cometas que te hacía el Tata; es recordar tu primer trabajo, llevando enormes platos de anticuchos, y también los cuyes dominicales; es acordarse de aquellas travesuras entre primos y amigos: partidos de fulbito o baseball, incluso un rústico futbol americano, algunas verdaderas sacadas de mierda; las expediciones al cerro, verde durante la epoca de lluvias; es rememorar salidas nocturnas y llegadas a casa en avanzados estados etílicos con o sin funestas cosecuencias estomacales; es recordar a los amigos que están y a los que ya no están.


Pero sobre todo, es pensar en tu hogar. Donde siempre te esperan. Donde siempre tendrás un lugar. Es saber que, dentro de todo, es tu "sitio". Y, vayas donde vayas, siempre lo será.


jueves, 5 de marzo de 2009

Amigo Wolly


Lo conocí cuando ya sus invisibles canas y romos dientecillos eran sus principales cartas de presentación, las más visibles aparte de sus curiosidades y su "don de gente", porque este señor era todo un caballero. Aquella vez asomó apenas sus ojos redondos por la rendija lateral de la puerta de su casa, en medio del bullicio desatado por Billy. Cariñoso hasta más no poder, se frotó suavemente en mis piernas, percibió ciertos olores callejeros en mis zapatos beige y me miró ladeando ligeramente la cabeza: "Sácame". Era la indicación de abrirle la puerta para que se marchara a la calle, de la que regresaba no mucho tiempo despues, trayendo consigo vestigios de la suciedad inherente de distritos limeños. Él no tocaba la puerta, simplemente solicitaba entre gemidos que lo dejen entrar.


Era un personaje curioso, alzaba sus brazitos y los movía de arriba a abajo, pidiendo muchas cosas que en el momento debías descifrar. En algunas ocasiones, le daban ataques súbitos de alegría y corría por todo el corredor de la casa, el comedor y la sala. Jamás comía en el suelo, prefería hacerlo hasta encima de un zapato; si te veía junto a los pasteles eras presa de sus "olitas" y debías y tenías que invitarle empanaditas o alfajores, y si se te ocurría darle pan con jamonada, separaba uno del otro para empacharse.


Muchas veces calentaba mis pies en las noches que dormía en el sillon, tras una salida nocturna o alguna tocada copera, en el que acurrucado, solía suspirar de vez en cuando en medio de las pesadillas de las que era presa. Agobiado por el calor nocturno, se lanzaba al suelo y correteaba husmeando por doquier, tal vez intentado entrar al cuarto de su "mamá", pero al no lograrlo volvía recurrentemente a mi lado. Ahora pienso y tal vez era la nostalgia por la pequeña caja de cartón en la que dormía de bebé, completamente enrroscado y ajeno al mundo. Recuerdo a menudo sus visitas al restaurante, como se ponía de contento cuando me encontraba ahi, y la fiesta que nos hacía. Hoy me arrepiento de haberme dejado llevar por la razón y haber pedido que lo regresen a casa, tal vez hubiera disfrutado un poco más de su compañía y cariño.


Es inevitable recordarlo con dolor, pues se fue sin decir adiós. No sabemos donde está ni quien se lo llevó. Lo soñamos, en la calle lo buscamos sin buscar y siempre pensamos en él. Pero estamos seguros que hace felices a otras personas, tal como lo fuimos nosotros en su compañia durante tanto tiempo. Sé que hay mil cosas que se podrían decir de él, mil cosas que no menciono o que tal vez están en mi subconciente y me es difícil transcribirlas. Reconozco que tal vez no le hago honor a tan maravilloso ser que me permitió ser su amigo. Pero comprenderá el lector que es una manera un poco fría el transmitir sentimientos a traves de una computadora, pero si lo hiciese a través de un papel, este ya se hubiera humedecido por las lágrimas...


Algun dia te volvere a ver, querido Wolly. Y espero verte con tus motas de pelo, tu jetita marrón, tus dientecillos salidos, tus ojos de aceituna, y todo tu.


Hasta pronto, querido amigo. Hasta nuestro próximo encuentro.

http://www.youtube.com/watch?v=EX_z4Y1EJ-0

http://www.youtube.com/watch?v=0Bci-QufRqA

jueves, 19 de febrero de 2009

Ramón



Enrroscado sobre la vieja mesa negra en la que un día hicieron las tareas mis hermanas, despierta al mundo mientras bosteza mostrando las enormes fauces, esas que a veces deja relucir en defensa de mi sobrino, marcando pieles de dobermans o los chuscos que suelen acosarnos en nuestras caminatas cerca al mar... Se rasca inconcientemente fuerte detrás de su oreja, y finalmente se levanta estirándose y oliendo por doquier, mientras el bullicio del colegio termina por despabilarlo y lo zambulle en la calurosa jornada que hasta ahora no sé como soporta.


Él llegó al mes y y algunos días de haber nacido, desde Pueblo Libre y en una cartera blanca en la que ahora sólo entraría una de sus patas. Era un precioso cachorro con ojos turquezas sobre pelo corto arena y que enamoró a mi familia desde sus primeros pasos en el frio piso del comedor. Compartimos mi cama hasta que cumplió tres meses, tiempo en el cual perdí muchas horas de sueño, dado que el pequeño era muy juguetón y propenso a los mordiscos nocturnos, aparte de dejar sus pequeñas mierdecillas alrededor y precisamente no encima de los periodicos que tendía para facilitarme la labor de limpieza. Crecía entre la cocina, la lavandería y el patio delantero de casa, curioseando todo y metiendo a veces la cabeza donde no debía, como en la bolsa de carbón o en los tachos de la basura haciendo desbarajuste y medio y causando por supuesto, y gratuitamente, peleas con mamá. Demostraba una lornezca predisposición a la diplomacia pues acataba las mordidas abusivas del schnauzer de la "Dueña", Shopenhauer, sin titubeos y simplemente echado y arrinconado contra la pared. Preocupado, el viejo sugería clases de karate para mi cachorro.


Esbelto pero magro, musculoso y austero, ojos vivos y redondos, mirada fiera y perdonadora, acerados colmillos. La cola pequeña se pierde en el lomo, y en su cuerpo de arenado color sobresale el pecho audaz y duro. Las piernas fuertes de musculosas fibras, parecen las de un armado y fiero caballero medioeval dispuesto a la batalla. Hoy -con más de dos años, habiendo vengado esos mordiscos del "Shope" con creces e incluso con riesgo de asesinato; algunas prendas rasgadas y otras de las que nadie en casa sabe ni sospecha su paradero; incluso un atentado por parte de una coaster que casi lo mata arrollándolo- nuestro "fantasma gris", el gran Ramón Elendil, se ha ganado un lugar en la familia.

martes, 17 de febrero de 2009

Fin de la Independencia

Te despiertas, con la luz amarilla entrando tímidamente por los orificios de la puerta vieja y algo carbonizada del cuarto, con las ganas de salir a buscar chamba, pero ves que en ese gastado monedero que te resistes a cambiar -porque te lo regalo alguien super especial...si, si, ella- no hay ni un maldito sol, sólo esa moneda niquelada que la cajera de Wong -cuando podías comprar ahi- te dio como parte de vuelto, de... ¡5 céntimos! Entonces te levantas, ves alrededor las construcciones de las casas aledañas que han tapado por completo tu visión de la calle, el bullicioso correr de las más de 10 lineas de transporte que pasan por tu jato... Entonces recuerdas que hace poco estuviste en un edificio de 20 pisos en la zona céntrica de la ciudad y comparas ese recuerdo con tu actual ubicación: edificios, torres por todas partes... Por un breve segundo, te sientes "más", sonries patéticamente y te vas a bañar, con agua fria por supuesto, aunque haya terma, porque el agua tibia es para los maricas, o solo para el invierno, je!

Tu vieja te ha preparado el desayuno, ya no compra chabatas sino ese minúsculo pan integral del vegetariano de al lado que más parece curandero, y de paso te pone en la mesa uno de sus infames extractos, para luego servirte un jugo de plátano o papaya -esperas que no se haya equivocado como aquella vez que en vez de algarrobina le puso siyau- y tal vez un poco de "calentao" (NdT.: Dicese del plato tradicional peruano sólo servido en los desayunos, producto de calentar restos del almuerzo o cena del día anterior.). Tu viejo te cuenta o te habla de cosas que ayer te dijo, producto de su leve amnesia o tal vez vesitigios del Alzehimer que padecerá...
Te pones el terno que compraste de ocasión y para ocasión de un matrimonio, y que ahora usas indistintamente, esta vez para una posible entrevista que te dé la opción de empezar a dejar de ser independiente. Si pues, a veces no rinde como esperas, pero cuando si, lo pasas en grande, almuerzas en Brujas de Cachiche -con miedo por la cuenta, claro- o vas a los Copas marinándote con martinis, chilcanos o simplemente litros de cerveza. Pero bueno, sales bien tiza de tu casa, con corbata, agenda y algunos sobres manilas, que como los ataúdes ya sabemos que contienen... y alzas la mano, donde el índice se arquea ligeramente hacia arriba, y paras tu combi o "custer".

¡Calor de mierda! Felizmente te llevan al salón de conferencias con aire condicionado, donde llenas un formulario. Te hacen esperar y algunos son choteados: "No lo van a poder entrevistar hoy", los florea el botones del hotel. Luego de 40 minutos, el mismo lleva-maletas se te acerca y te dice que te esperan en el bar para la entrevista... Luego de algunas preguntas: "Te llamaremos", te dicen...

Mientras sigues en busca de dependencia, sigues pensando en aquella entrevista, en que te falto decir, sigues esperando la llamada... sigues como independiente misio.