Come back with me

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Fuerzas!

Abrimos el libro...

Hace 8 meses recibí la noticia que iba a ser padre. Recuerdo muy bien ese día pues en medio de la efervescencia del mundial africano, el Doppler mostraba el pequeñito ser en la barriga de Lisette, mientras la radio daba cuenta del empate entre Inglaterra y los yanquis. Con las semanas, regresaríamos al mismo lugar para nuevas ecografías, saliendo contentos y emocionados tras haber oído sus fuertes y rápidos latidos, que parecían retumbar en la habitación.

Fue aquel día que decidimos dar la noticia a nuestras familias. Mi papa me dio un fuerte abrazo, como de la navidad de unos 7 años atrás, y a ella también. Mi madre exigió el título de Lisette a toda costa, y nos abrazó a la vez. Mis hermanas contentas, Alfonso sorprendido, y mi abuela, en medio de su Alzheimer, entendía a medias lo que ocurría.

Pasaban las semanas, y con ellas llegaron sus pataditas, dos días antes de mi cumpleaños. Podía llegar tarde de trabajar pero mi bebé, que para ese entonces ya sabíamos que sería una mujercita, me recibía siempre con golpecitos a mis manos a través del vientre de su mamá. Eso es algo indescriptible, un momento que debería ser insoslayable para todo humano. Me di cuenta de lo que significaba todo, tener un hijo y ser padre. Fui feliz.

En noviembre fuimos a Cerro Azul. Los tres frente al mar, bajo el sol. Sintiendo a mí bebe moviéndose y saltando, en la ya enorme barriguita de su mamá. El mejor capítulo de este libro.

4 días antes de navidad hicimos una ecografía, de rutina. Los resultados no eran alentadores. Consultamos con nuestra doctora, quien nos recomendó un mejor ecógrafo. Sólo ratificaría y aumentaría las malas noticias sobre el estado de nuestra niña: sus riñones no habían desarrollado de la mejor manera, uno no funcionaba y el otro era poliquístico. Esto era confirmado por el bajísimo nivel de líquido en la placenta. No había presencia de vejiga ni de parénquima. En palabras del doctor, nuestra hija no tenia esperanza de vida. Fríamente, teníamos dos opciones: proceder a operar, y en una UCI, esperar que Micaela parta. La otra, esperar a que la bebé falleciera en el vientre de Lisette, y hacer la cesárea. Esta opción era la más difícil, y la más dura.

No teníamos porque hacer sufrir a la bebe, a nosotros mismos ni a nuestras familias y amigos. Tener a nuestra niña en una UCI, quien sabe por cuanto tiempo, seria causar ese dolor que no queríamos. Y decidimos darle amor por el tiempo que ella decida quedarse con nosotros. Optamos lo segundo.

Tras la noticia, vino un periodo de aceptación, que nunca fue superado, ni por ella ni por mi. El dolor era terrible, ella dejo el internado y yo debía trabajar con una coraza invisible pero que no evitaba las repentinas lágrimas. Debía entenderla, debíamos sobrellevarlo de la mejor manera posible y debíamos ser fuertes. Comunicamos la noticia a nuestras familias y amigos cercanos. Fue una época difícil, en la que tuve un gran apoyo por el que estaré siempre muy agradecido a la señora Mercedes, a Carlos, Jason, Lisseth y José.

Yo había orado durante todos los días previos a ese 20 de diciembre. Todos saben que mi relación con Dios nunca fue de las mejores, gracias a la santa mafia. Pero lo busque, y le pedía cada noche por la salud de mi bebe. Y cuando paso todo esto, le di la espalda. Yo había terminado con Dios. Y cerré mi corazón. Fue duro en esos días sentir los movimientos de Micaela, sabiendo que no sobreviviría. Era duro. Y sentía vergüenza de no sentir como Lisette.

"Siempre he temido que mis pecados vuelvan a visitarme, y el precio es mas de lo que puedo soportar..."

Le reclame a Dios ¿Porque le hacia eso a ella, y porque no se ensañaba conmigo? Le reclame, le pedía solo unos años de vida mas para vivirlos con ella y que de ahí me lleve a donde lo merezca. Le hice acordar todo lo que hice mal, lo que YO había hecho mal, y que mi hija no tenia que pagar por mí. No lo entendía.

Entonces, decidimos hacer un último intento. Hace una semana fuimos por otra ecografía. Y el ecógrafo dijo: SI HAY VEJIGA. Y el líquido de la placenta se había cuadruplicado! Consultamos con un urólogo pediatra, quien dijo: SI HAY PARENQUIMA, AL MENOS UNO DE SUS RIÑONES ESTA BIEN. Y SI PUEDE VIVIR: SOLO HAY QUE ESPERAR.

Quiero compartir la esperanza que llevamos en nuestros corazones, por el bienestar y la salud de Micaela Mariana. Quiero pedirles, cualquiera sea su fe, que envíen sus fuerzas para mi niña.

Muchas gracias.

El libro no tiene final.

lunes, 19 de abril de 2010

GOL

Minuto 14' del primer tiempo, partido Sporting Cristal - Colegio Nacional de Iquitos. 0-2, Estadio San Martin de Porres. Tribuna Occidente, al lado de la Guardia Extrema.


Indignación, rabia, desilusión... Veía la ira en los ojos de Alfonso, a punto de desbordarse en lágrimas, idénticas a aquellas que derramó tras el funesto partido de casi un mes atrás. Yo lo acompañaba en la cólera, pero no en el desaliento, pero sí en la vergüenza.

-Espera, esto aún comienza.

Lo que no impedía que rabiara, que carajeara, que puteara, que demostrara cólera cada vez que los celestes jodían el juego.

Abrazo, esperanza. Gracias, Xino... Fin del primer tiempo.

-Vamos por una gaseosa.

2-2: Gracias colocho! 3-2: Ya eres el goleador, Ximenez!

-Gol carajo! Goool!

Mucha gente volteaba a verlo en medio de sus pre-púberes lisuras... 4-2, eres malazo Reyes, tus medias pantys celestes son horribles pero GOOOOL!

Gol, carajo, gol... Abrazo infinito, catártico abrazo de alegría... Abrazo de niño que va comprendiendo qué es el amor propio, qué es el orgullo, qué es este sentimiento de alentar sin descanso y descartar la derrota. Lágrimas de alegría, de aplaudir a Danny con el quinto, y gritarlo: GOL. Salud Rivera, salud Cristal.

Que mierda, no sirvió para el título, ni para la Sudamericana. Que mierda. Pero nunca olvidará ese partido.

¡GOL, CARAJO, GOL!

lunes, 29 de marzo de 2010

Divagando

Empece estas lineas hoy, 17 de agosto del 2009...Hoy descubri que odio el invierno. Si, en los ultimos años siempre pense que era la estacion a la que mas me amoldaba, con su garua, el agua revoloteando, el frio viento por doquier y la ausencia de gentes por las calles. Pero no. Hoy descubri que odio tanto el invierno como el verano, por su soponcio y polvo aquel, y por el lodo y desorden a este. Prefiero el otoño pero no espero la primavera.

29 de marzo del 2010

...casi 6 meses depues del parrafo anterior. Intente escribir en este blog mas seguido, pero las diversas ocupaciones que he tenido a lo largo de este tiempo no me dejo hacerlo. Intento pensar sobre que escribir pero la imaginacion se pierde entre volutas de realismo e insoslayable cansancio o flojera... No se como llamarlo, pero pienso en historias y al llegar a casa estas han desaparecido en el olvido de la memoria o mas aun en la memoria del olvido, burlandose de mi progresivo Alzheimer que jode dia a dia, o tal vez de esa negada esquizofrenia, maldita esquizofrenia, que me llama todos los dias, interrumpe mi trabajo, me hace mirar sobre los hombros y preguntarme si no estoy loco o tal vez en realidad es lo que dijo mi madrina: "Tienes cosas de telepata"... En fin.

Hoy no fui a trabajar. Tenia la intencion de arreglar mi cuarto pero la tendencia diaria de enfrentar este ordenador y leer cuanta noticia aparezca en la web me captura, y dudo que deje de teclear hasta que pase un buen rato. Quiero beber un trago de refresco de maracuya pero mi madre anda en la cocina, intentando cocinar algunos de esos potajes tan deliciosos que le salian a mi abuela pero que a ella le salen repugnantes. Estimada madre, como cocinera eres una excelente costurera.

martes, 1 de diciembre de 2009

Connor

Tomado de Pagina12.radar:

Desde el principio, hubo algo de miedo en mi relación con Conor. Después de todo, era un padre part-time. Los chicos pueden ser muy despreciativos y crueles sin intención, y yo me tomaba sus palabras de un modo personal. Sin embargo, a medida que conseguía mantenerme sobrio, me sentía más y más cómodo con la idea de verlo. Así estaba en marzo de 1991, cuando arreglé para verlo en Nueva York, donde Lori y su nuevo novio, Silvio, planeaban comprar un departamento. En la noche del 19, pasé a buscarlo por el departamento de la calle 57 Este para llevarlo al circo en Long Island. Era la primera vez que salíamos juntos los dos solos, sin un acompañante, y yo estaba nervioso y excitado. Fue una gran salida. El no paró de hablar en toda la noche y estaba feliz de ver a los elefantes. Me di cuenta por primera vez de lo que significaba tener un hijo y ser padre. Me acuerdo de estar diciéndole a Lori, cuando volvimos, que desde ese momento los días que me correspondiera tenerlo, quería cuidarlo sin ayuda de nadie.

A la mañana siguiente me levanté temprano para pasarlos a buscar a Conor y a Lori y llevarlos al zoológico, y después a almorzar a Bice, mi restaurante italiano favorito. A eso de las 11 de la mañana sonó el teléfono. Era Lori. Estaba histérica, gritando que Conor estaba muerto. Pensé: esto es ridículo. ¿Cómo puede estar muerto? Le hice la más tonta de las preguntas: “¿Estás segura?”. Entonces me dijo que se había caído por la ventana. Estaba desencajada. Le dije: “Voy para allá”.

Me acuerdo de ir caminando por Park Avenue, tratando de convencerme de que estaba todo bien... como si alguien pudiera cometer un error acerca de algo así. Cuando estaba cerca del edificio, vi a la policía y a las ambulancias en la calle y seguí de largo, sin el coraje para entrar. Finalmente me metí en el edificio, y la policía me hizo algunas preguntas. Tomé el ascensor hasta el departamento, que estaba en el piso 53. Lori estaba fuera de sí y hablando como una loca. A esa altura yo estaba calmo y desapegado. Me había encerrado en mí mismo y me convertí en una de esas personas que se hacen cargo de los demás. Hablando con la policía, supe lo que había pasado sin necesidad de entrar en el cuarto. El living tenía ventanales del piso al techo y podrían haber estado abiertas durante la limpieza. No había rejas porque el edificio era un condominio y escapaba a las regulaciones normales. Esa mañana, el portero había estado limpiando las ventanas y las había dejado abiertas. Conor estaba jugando a las escondidas con su niñera, y mientras Lori se distrajo cuando el portero la advirtió sobre el peligro, él entró corriendo al cuarto y siguió de largo por la ventana. Cayó 49 pisos antes de aterrizar sobre el techo del edificio vecino de cuatro pisos. Lori no estaba en condiciones de ir a la morgue, así que lo tuve que identificar solo. Cualquiera haya sido el daño físico que sufrió en la caída, para cuando le habían devuelto a su cuerpo cierta normalidad, recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: éste no es mi hijo. Se parece un poco, pero él se fue. Lo fui a ver de nuevo a la funeraria para despedirme y pedirle perdón por no haber sido un mejor padre. Días después, acompañados por amigos y parientes, Lori y yo viajamos a Inglaterra con el ataúd.

El funeral de Conor tuvo lugar en la iglesia de Santa María Magdalena, en Ripley, donde yo crecí, en un frío y desolado día de marzo, poco antes de mi cumpleaños 46. Estaban todos mis viejos amigos, fue un servicio hermoso, pero yo estaba mudo. Miraba el ataúd y no podía hablar. Lo enterramos en una parcela justo al lado de la pared de la iglesia, y cuando el ataúd bajaba su abuela italiana se puso histérica y trató de arrojarse a la tumba. Recuerdo que me impactó, porque no soy dado a expresar emociones. No hago duelos de esa manera. Cuando salimos del cementerio, nos encontramos ante un muro de periodistas y fotógrafos. Eran cerca de 50. Lo curioso es que, mientras muchos de los presentes consideraron eso una falta de respeto, no afectó mi dolor de ninguna manera. No me importaba. Sólo quería que terminara.

Después del funeral, cuando la familia de Lori ya se había ido y el pueblo estaba tranquilo y yo, solo con mis pensamientos, encontré una carta que Conor me había escrito desde Milán diciéndome lo mucho que me extrañaba y que quería verme pronto en Nueva York. Había escrito: “Te amo”. Desgarrador como era, lo vi como algo positivo. Tenía miles de cartas de condolencia para leer, escritas desde todas partes del mundo por amigos, extraños y personas como el Príncipe Carlos y los Kennedy. Estaba asombrado. Una de las primeras que abrí era la de Keith Richards. Sólo decía: “Si hay algo que pueda hacer, sólo decime”. Siempre le estaré agradecido. No voy a negar que a veces perdí la fe, y lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión de mis amigos y compañeros en Alcohólicos Anónimos. Iba a las reuniones y la gente me rodeaba, me daba compañía, me compraba café y me dejaba hablar de lo que había pasado. Incluso más de una vez me pidieron que fuera el coordinador.

Después de una de esas reuniones, se me acercó una mujer y me dijo: “Usted acaba de quitarme la última excusa que tenía para beber. Siempre me dije que si algo llegara a pasarle a alguno de mis hijos, entonces tendría la justificación para emborracharme. Usted me demostró que eso no es verdad”. De repente, me di cuenta de que quizá había encontrado la forma de convertir esta tragedia en algo positivo. Estaba en la posición de decir: “Si pude atravesar esto y mantenerme sobrio, cualquiera puede”. No había una mejor manera de honrar la memoria de mi hijo.

Estas líneas son un fragmento de Clapton: The Autobiography, la autobiografía que Eric Clapton editó este mes en el mundo de habla inglesa.

domingo, 21 de junio de 2009

"¿Antisemita yo?"


Es que a veces lo dudo. Muchas personas con las que he conversado y, más aún, discutido sobre guerras y eventos históricos relacionados con los descendientes de Jacob, me han hecho notar, entre otras cosas, mi pensamiento "neonazi" o mi "odio" a los hebreos.
Pero, caray, es que hay cosas que no se pueden negar y otras que no se pueden ocultar. Una de las principales cosas que detesto es que se siga victimizando a los judíos. La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, de las víctimas hubo pocas se que enterraron y muchas familias se desmembraron. Obvio que fue una herida muy grande que demorará en cicatrizar. aunque es parte del pasado, y en el pasado debe quedar. Pero eso es imposible al tener a tanta gente en el pais del norte (U.S.A.) que hace lo imposible por victimizar al pueblo judío, cuando el día de hoy, Israel es considerado como el país más avanzado del sudoeste de Asia en el desarrollo económico e industrial. A pesar de sus limitados recursos naturales, el desarrollo intensivo de la agricultura y la industria durante las últimas décadas convirtió a Israel prácticamente en autosuficiente en la producción de alimentos. Víctima, me pregunto?
No soy un "negacionista", como llaman a los que niegan al Holocausto. Es obvio que se mataron muchos judíos basados en la estúpida idea de supremacia aria hitleriana, pero no fueron las únicas víctimas raciales en la II Guerra. Entre tantos gitanos y eslavos asesinados podrían sobrepasar los 6 millones. Pero, si nos remitimos a la historia, años después del Exodo y la muerte de Moisés, Josué hijo de Nun cruzó el rio Jordán y lideró a las tropas hebreas, exterminando a los pobladores de lo que luego sería la Tierra Prometida, tomando Jericó, Hay, Siquem, Gabaon, Jerimot, Laquis, Eglon, Azeca y Maqueda, entre otras ciudades y reinos. Asesinaron a millones, entre hombres, mujeres y niños, en incluso a los animales, entre bueyes, ovejas, burros y otros animales. Como "anatema". ¿Holocausto? Obvio que mayor que el que perpretaron los nazis.
¿Como nos sentiríamos los peruanos si a Ecuador una corte internacional le devuelve tierras que Peru ganó en guerras? ¿Como se sentirían los chilenos si la ONU emite una resolución que los obligue a devolver Antofagasta a Bolivia? ¿Como se sentiría E.E.U.U. si es conmutado a devolver Texas a México? Supongo que como los palestinos cuando se les quitó sus tierras y se creó el estado de Israel. Fue el combustible perfecto para el odio entre semitas, odio que jamas morirá en esa región. Pero me pregunto: ¿fue justo quitar a unos para dar a otros? Los judíos habían perdido esas tierras tras la Diáspora, en medio de una guerra. Y esas tierras ya habian sido ocupadas. La lástima por el Holocausto y la poca comprensión occidental hacia el mundo árabe ayudaron a tomar la fatal decisión de 1947.
El apoyo yanqui y de otros miembros de la OTAN a Israel, durante las guerras que enfrentó a países árabes desde el año 1956, fue determinante para las victorias conseguidas y las anexiones de territorios. Ocupó el Líbano donde uno de sus líderes, Ariel Sharom, llevó a cabo una de las matanzas más tristemente célebres de los últimos años.


Desde el 2005 somos testigos de la barbarie judaica en Gaza y Cisjordania. Es cierto que los ataques son de ambos bandos, es cierto que Hezbola lanza misiles a Israel desde áreas civiles, pero la gran diferencia entre las pérdidas materiales y víctimas de ambos involucrados es inmensa: las fotos de los niños lanzando piedras contra los blindados tanques israelíes dieron vuelta al mundo, causando estupor. Apenas se mencionó que usan fósforo blanco en sus bombardeos. Entonces, pregunto: "¿Pueden aún considerarse y ser considerados víctimas?"

Recuerdo que hacia el 2003, el gran Mikis Theodorakis, compositor de la música de la película "Zorba, el Griego", fue acusado de antisemita por decir: "los judíos, carentes de historia, arrogantes y agresivos, son la raíz del mal". Basta ya de considerarlos víctimas. No lo son. Pasaron a ser los victimarios, los verdaderos neonazis son ellos, y no yo.

jueves, 28 de mayo de 2009

En Lima


Recuerdo la primera vez que los escuché... A mi primo le pareció inconcebible que jamás lo había hecho, cogió su casette de versiones acústicas y me enganché desde el inicio. Un requiebro en la voz del cantante de turno me encandiló e hizo que suplicara por una copia de la cinta, y fuimos donde el fumón de la esquina, el moreno que se ponia legañas de perro en los ojos con la esperanza de ver a su padre muerto dos años atrás. Hizo la copia entre humos de marihuana, colillas y vestigios de chizitos, en ese entonces aun de Chippy. Se me hizo eterno el viaje desde Barrios Altos a mi casa, y en cuanto llegué, prendí el equipo Technics de papá y manipulando el ecualizador, las primeras notas de aquella canción envolvieron mi sala mientras subía el volúmen... "Slip inside the eye of your mind, don't you know you might find...". Asi se inició el romance entre ellos y yo.

Me dediqué unica y exclusivamente a gastar cada cobre que llegaba a mis bolsillos en casettes y discos compactos de todos ellos. En esos años se ponían de moda esos "Rock Alternativo 2000" cuando estábamos en el 98, año en que mi pasión por la música se distraería por el mundial de fútbol y mi seguimiento a la Francia de Zidande que destrozaría a Brasil, algo que dará para un futuro post. Creo que fue el primer grupo que hizo que me aprendiera sus letras. Además, fue una de las últimas mejores bandas, puesto que al pasar de los años la calidad musical de muchas eran discutibles. Me quedé con ellos, con The Cranberries, U2, y The Verve (cuando se disolvieron, segui a Richard Aschroft), decidiendo tácitamente mi predilección por grupos británicos. Axel Rose se habia mechado con Slash y Duff, y los Guns ya no existian, al menos no los verdaderos y únicos.

Entonces en la época de la academia salió su cuarto CD. Dos de sus miembros se fueron por irrefrenables adicciones a la cocaína, y con los reemplazos la mística que habían ganado se perdió un poco, al menos para mi. Además, mi gusto por un grupazo peruano habia empezado a surgir: Mar de Copas. Así que me alejé por un buen tiempo de su música, mientras accedía al tan largamente rechazado rock en español. De todas formas, siempre intentaba agregar en los discos que me quemaba algunas de sus canciones, entre las que sobresalían "Stand by me", "Do you konw what I mean?" o "Wathever". Sacaron los "Heathen Chemistry" y "Don't believe the truth" pero no les presté la atencion debida, supongo que por el poco tiempo que tenía encima con mis diversas experiencias laborales y los estudios en los que estaba inmerso. Ademas, luego del 2005, año de mi despegue, todo fue "Mar de Copas".

Pero este año, a mediados de marzo, cuando me enteré que tocarían en nuestro Estadio Nacional, desempolvé algunos discos viejos con hongos, y ni que decir de los enmohecidos casettes que ya no servían para nada. Ares de por medio, reviví esos años pasados acompñados con su música, con aquellas canciones que han marcado mi vida y de alguna forma definieron mis gustos melómanos.

Recuerdo ese 30 de abril. Estaba destrozado por no poder ir al concierto, pero de pronto un ángel me llevó cerca a la muchedumbre que esperaba ansiosa por ingresar y corear aquellos himnos, de los que algunos eran tocados ya pese a que mucha gente aun estabamos en la cola. Ingresar al estadio en medio del intro de "Morning glory"... fue glorioso: "All your dreams are made..." . El ángel me tomó la mano, y me llevó a unirme a esa masa de gente que como yo, empezo a cantar. El corazón a mil, las ganas de saltar y gritar a rabiar todo su set list, me importó un carajo que no tocaran "Stand by me" o "Live forever", porque "The importance of being idle" o "I'm outta time" lo compensaron. La parte más melancólica, alegre y que valió todo el concierto fue cuando Noel empuñó la guitarra y empezóo: "Slip inside the eye of your mind, don't you know you might find...". Para mi fue el momento crucial, y cada vez que recuerdo eso, me da una alegría inmensa haber estado ahi. Y cada vez que veo los tickets, regreso en el tiempo y me veo en medio del Nacional completamente lleno. Oasis en Lima. Un conciertazo.

Será un poco difícil devolverte ese gestazo, Lisette. Pero puedo empezar agradeciendo infinitamente el haberme llevado a ver a los Gallagher. Te amo!

martes, 19 de mayo de 2009

Al otro lado... bueno, casi


Eran cerca de la una de la mañana y el frio andino calaba en mis huesos con furia, atravezando la delgada casaca térmica -que llevé para resguardarme de las lluvias- y la chompa de verde lana de un supuesto origen español pero puesta a la reventa por una comunidad de curas italianos de mi barrio. Traté de acomodarme en el pequeño cajón de la tolva del camión, que sobresalía por encima del techo de la cabina, acurrucado entre el huancaíno y el ayudante del chofer, "abrigados" con la capota que resguardaba la carga de la lluvia. "Don't look back in anger" resonaba en mis oídos, y escuchar a Noel a través del disc-man tal vez era la única señal de que seguía conciente.

Habían pasado cerca de dos horas desde que el camión habia partido de Yerbateros, con los costales llenos de semillas de papa y ajo, tubos de PVC y diversos artículos de construcción y algunas javas de fresas y papayas. Encima de todo eso viajábamos el huancaíno y yo. Me hablaba de un tal Gabriel Milito, que entonces entonces jugaba en Argentina, de líos de pareja entre mi hermana y una de sus grandes amigas de la UNI, y otras estupideces que recién hoy recalo en lo que eran: estupideces. Pasamos Vitarte con algo de temor a retenciones policiales, con palos claveteados para rechazar a los potenciales ladrones de cargas en la Carretera Central; cruzamos Ñaña intentando ver las hermosas casas tipo La Matte de El Cuadro, añorando mi infancia. El camión iba a buena marcha, recorriendo las iluminadas calles de Chaclacayo y Chosica, dejamos atrás Matucana, San Mateo. Nosotros, hablando de todo un poco, pero yo sólo pensando en la gran aventura en la que me habia metido.

Llegando al control de Casapalca, el huancaíno compró una chata de ron Cartavio, cenamos un caldo de gallina sin presa con harto fideo y cancha serrana, y subimos otra vez al camión. Empezaba a correr aire gélido de las montañas y pedimos una frazada al chofer, que estaba acompañado por los dueños de las cargas ferreteras y fruteras. Cruzábamos las minas casapalquinas tumbados boca arriba mirando las estrellas y algunas fugaces, nos envolvimos en la frazada a medias y me quedé dormido.

Desperté mareado, en medio de cachetadas propinadas por el huancaíno quien se excusó: "Pense que te habías desmayado". Bueno, estaba mal, sentía mareos, naúseas y segun él estaba amarillo, morado y verde a la vez. Los que han viajado conmigo a las serranias peruanas saben que esa es la mutación cromática de mi piel al llegar a ciertas altitudes. Empecé a temblar y a desvariar, mi mente se puso en blanco y mis ojos no veían bien; la oscuridad de la carretera, rota por las luces de los buses y camiones, envolvía todo y eso me llenó de miedo. Bebí un poco del ron y me calentó, pero por poco tiempo, y no hizo más que provocar el vendaval vomitivo que derramé a lo largo de una curva cerrada, me levanté a gatas y en el camino metí las botas en las javas aplastando papayas y fresas; maldiciendo, me paré y entonces la vi: nieve, por todas partes, brillante y alba, surcada solo por la carretera, y esa cadena de luces que venían e iban. Y también las ánimas -¿o eran los muquis?- que cruzaban los campos albos y desaparecían a la luz de los transportes. No lo sabía entonces pero estabamos cruzando Ticlio.

Perdí el conocimiento. El camión cruzó La Oroya la horrible, y siguiendo ese tortuoso camino que se repetía curva tras curva, enfiló a Jauja. Durante todo ese camino, unas tres horas y media, el huancaíno se desesperaba, yo no reaccionaba y él estaba muerto del susto, pensando lo peor. Tiempo despues me confiaría que a veces despertaba, a veces murmuraba entre sueños, pero volvía a caer en la inconciencia. Yo sólo recuerdo el retumbar del camino, que entraba y salía de la oscuridad. Después, una luz blanca intensa, y luego nada.

Entonces amaneció. Eran casi las 5 de la mañana cuando desperté, vi praderas coloreadas de naranja, con ese brillo estupendo que le da el sol a todo ser vivo. Estaban descargando los materiales de ferretería, y el huancaíno, aún asustado me decía: "Casi te has muerto". Sentía una agria resequedad en mis labios, quise moverme pero mis piernas no respondían, y me levanté los bajos del pantalón: sobre mis piernas tenía una capa de escamas, pues el frio me habia quemado la piel. Pero estaba vivo. Me quedé tranquilo, mirando el sol y como terminaba de despuntarse e iluminaba las verdes montañas del fondo; prendí el disc-man, y sonaba "Whatever". Entonces me quedé dormido otra vez.