Come back with me

jueves, 5 de marzo de 2009

Amigo Wolly


Lo conocí cuando ya sus invisibles canas y romos dientecillos eran sus principales cartas de presentación, las más visibles aparte de sus curiosidades y su "don de gente", porque este señor era todo un caballero. Aquella vez asomó apenas sus ojos redondos por la rendija lateral de la puerta de su casa, en medio del bullicio desatado por Billy. Cariñoso hasta más no poder, se frotó suavemente en mis piernas, percibió ciertos olores callejeros en mis zapatos beige y me miró ladeando ligeramente la cabeza: "Sácame". Era la indicación de abrirle la puerta para que se marchara a la calle, de la que regresaba no mucho tiempo despues, trayendo consigo vestigios de la suciedad inherente de distritos limeños. Él no tocaba la puerta, simplemente solicitaba entre gemidos que lo dejen entrar.


Era un personaje curioso, alzaba sus brazitos y los movía de arriba a abajo, pidiendo muchas cosas que en el momento debías descifrar. En algunas ocasiones, le daban ataques súbitos de alegría y corría por todo el corredor de la casa, el comedor y la sala. Jamás comía en el suelo, prefería hacerlo hasta encima de un zapato; si te veía junto a los pasteles eras presa de sus "olitas" y debías y tenías que invitarle empanaditas o alfajores, y si se te ocurría darle pan con jamonada, separaba uno del otro para empacharse.


Muchas veces calentaba mis pies en las noches que dormía en el sillon, tras una salida nocturna o alguna tocada copera, en el que acurrucado, solía suspirar de vez en cuando en medio de las pesadillas de las que era presa. Agobiado por el calor nocturno, se lanzaba al suelo y correteaba husmeando por doquier, tal vez intentado entrar al cuarto de su "mamá", pero al no lograrlo volvía recurrentemente a mi lado. Ahora pienso y tal vez era la nostalgia por la pequeña caja de cartón en la que dormía de bebé, completamente enrroscado y ajeno al mundo. Recuerdo a menudo sus visitas al restaurante, como se ponía de contento cuando me encontraba ahi, y la fiesta que nos hacía. Hoy me arrepiento de haberme dejado llevar por la razón y haber pedido que lo regresen a casa, tal vez hubiera disfrutado un poco más de su compañía y cariño.


Es inevitable recordarlo con dolor, pues se fue sin decir adiós. No sabemos donde está ni quien se lo llevó. Lo soñamos, en la calle lo buscamos sin buscar y siempre pensamos en él. Pero estamos seguros que hace felices a otras personas, tal como lo fuimos nosotros en su compañia durante tanto tiempo. Sé que hay mil cosas que se podrían decir de él, mil cosas que no menciono o que tal vez están en mi subconciente y me es difícil transcribirlas. Reconozco que tal vez no le hago honor a tan maravilloso ser que me permitió ser su amigo. Pero comprenderá el lector que es una manera un poco fría el transmitir sentimientos a traves de una computadora, pero si lo hiciese a través de un papel, este ya se hubiera humedecido por las lágrimas...


Algun dia te volvere a ver, querido Wolly. Y espero verte con tus motas de pelo, tu jetita marrón, tus dientecillos salidos, tus ojos de aceituna, y todo tu.


Hasta pronto, querido amigo. Hasta nuestro próximo encuentro.

http://www.youtube.com/watch?v=EX_z4Y1EJ-0

http://www.youtube.com/watch?v=0Bci-QufRqA

1 comentario:

Ivan dijo...

Bien tio, se ve que tienes pasión por estos animalitos, y en verdad me atreveria a decir que algunas veces son mejores compañeros que nuestros mismos congeneres. Saludos!